jueves, 7 de abril de 2016

Danse. (perteneciente a "Eros Avis")

Y entonces me hundí en el sofá. Me encendí un cigarro que ella me había preparado. Me quedé allí tirado, como despojado de sus encantos una vez disfrutados. Contemplaba cada centímetro de su cuerpo. Contemplaba cada quiebro que su piel dibujaba sorteando músculos y huesos.
Esperaba alguna palabra por su parte. Yo fumaba distraído. Abstraído en ella. Ella se removía entre las sábanas creando un caos entre las telas. La deseaba de nuevo. Nunca era suficiente. El peso de mi cuerpo moldeaba el sofá. Ese sofá conocía todos mis pensamientos sobre ella. Otra calada más otro pensamiento más.

Dubitaba en volver a la cama. Volver allí y estrecharla contra mi cuerpo enfriado.

Solo con pensarlo ya se me erizaban las ideas. Me obligué a calmarme. Llamé a la cordura. Pero la cordura se ausenta ante un cuerpo desnudo y palpitante. Notaba ese calor que queda en un habitáculo después de bailar durante horas en la cama.
Seguía esperando alguna respuesta ante una pregunta no preguntada pero evidente. Ella se incorpora. Puedo distinguir la figura de sus senos en la oscuridad de una habitación iluminada con la luz de una calle cualquiera por la noche. Dí otra calada y dejé escapar el humo lentamente. Ella me miraba. O miraba el humo que es lo mismo que mirarme. Dejaba escapar la ceniza sobre mi rodilla.

No me importaba. Otra calada y no importaba.

Quería volver a la cama pero me lo impedía la abstracción. Nunca supe qué me gustaba más; si la abstracción posterior a bailar o haber estado bailando. Cuando bailas no piensas en nada realmente. Es mecánico. Pasional. Violento. Arte al fin y al cabo.
No me queda mucho del cigarro. Quiero volver.

-¿Has acabado con eso? - me pregunta volviéndose a tumbar.
- No me queda mucho. Dos caladas más.
-Entonces es mejor que des solo una más. Empiezo a tener frío.

Era la respuesta que necesitaba. Me levanté del sofá y me hundí en la habitación. Sintiendo esos nervios previos a bailar. Salivando ante el primer paso, el de apertura. Dí la calada que me pidió. Arrojé no sé dónde la colilla. Las cenizas espolvorearon el tapiz. Me acerqué a la cama y tiré de la sábana dejando a la vista la música.

Je dansais dans le chaleur et dormir entre elle danse.

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